Martín Lutero.

El Fraile que conmovió el Mundo.


   Capítulo XXV. La segunda Dieta de Spires.

   El saqueo de Roma tuvo otro resultado. Todos los enemigos de Carlos se reunieron en su contra. Los franceses, aliados del Papa, obtuvieron unas victorias sobre él, pero, como los italianos había reprochado a Clemente VII, por ser un bastardo, negándole aún el título de Papa, él dijo: "Antes seré lacayo del Emperador, que juguete de mi pueblo". Concluyó, pues, el 29 de Junio de 1528 la paz con Carlos V, en Barcelona, una paz basada en la destrucción de los herejes. Para efectuar esto, fue convocada para el 21 de Febrero de 1529 una Dieta en Spires. La Dieta se reunió bajo la presidencia del hermano de Carlos V, el rey Fernando. El partido eclesiástico exigió el cumplimiento del edicto de Worms. El partido evangélico demandaba que el de Spires de 1526 fuese mantenido. Por fin la mayoría votó que en los lugares donde el edicto de Worms se hubiese cumplido que no se permitiera ningún cambio; que donde permanecía el evangelio tampoco se permitiera que hubiera nueva reforma, ni discusiones; que en dichos lugares no opuestos a la misa, que no se hicieran convertidos de los católicos, etc.

   Los evangélicos rechazaron esta proposición, dijeron que en asuntos de conciencia la mayoría no tiene poder. Pero fue llevada a la votación y veinte ciudades libres votaron en favor y catorce en contra.

   La lucha siguió en la Dieta. El día 18 fue resuelto que no se dejarían oir más a los evengélicos y al día siguiente Fernando, después de dar gracias a los católicos romanos por su fidelidad, dijo que la proposición había sido votada y que ahora tomaría la forma de decreto imperial.

   Entonces los evangélicos, según la costumbre, se retiraron a una sala contigua para consultar juntos; pero Fernando el hermano de Carlos V (que era el presidente de la Dieta), se levantó para salir de la Dieta y dijo: "Recibí una orden de su Majestad. La he cumplido. Todo se acabó", y salió sin mostrar cuidado de si había o no, alguna replica. Los príncipes evangélicos mandaron tras él una diputación rogándole que volviera. Dijo Fernando: "Todo está arreglado. lo único que queda es someterse".

   Así se consumó el cisma entre Roma y el evangelio. Los príncipes evangélicos resolvieron apelar del decreto de la Dieta a la Palabra de Dios y del Emperador Carlos V, a Jesucristo Rey de reyes y Señor de señores. Los evangélicos volvieron al salón de la Dieta y manifestaron sus razones por no consentir en la abrogación del edicto de la Dieta anterior de Spires y terminaron: "PROTESTAMOS ante Dios y todos los hombres que no aceptaremos de ninguna manera lo que pudiera haber en el presente decreto propuesto, que sea contrario a su santa Palabra, a nuetra recta conciencia, a la salvación de nuestras almas y al decreto de la Dieta anterior de Spires".

   Como Fernando estuvo ausente durante la lectura de la protesta, al otro día una diputación le visitó para entregársela. Al principio la recibió y luego quiso devolverla. Por fin los diputados la tomaron de las manos de Fernando, la pusieron en seguida sobre la mesa y salieron.

   Luego hubo una reacción. Algunos católicos quisieron hacer algún convenio con los evangélicos pero la Dieta confirmó el nuevo decreto. Retirándose de la Dieta, los diputados evangélicos de Alemania y de Suiza firmaron una declaración de unión fraternal en esta hora de su mayor debilidad y peligro.

   En la Dieta de Worms fue Lutero quien dijo: "No"; en la Dieta de Spires, fueron los príncipes y pueblos, las iglesias y los ministros los que dijeron: "No".

   En vista del peligro, los Estados evangélicos pensaron en hacer una alianza política; pero Lutero recomendó la confianza en Dios y no la confianza en alianzas humanas. Con todo, Felipe de Hesse, creyendo que la razón de la oposición de Lutero era la diferencia entre los alemanes y los suizos acerca de la cena del Señor, resolvió arreglar una conferencia entre ellos en Marburg el 30 de Septiembre de 1529. Hay que recordar que en 1519 Lutero todavía creía en la transubstanciación, mientras Zwinglio creía que el pan y el vino son símbolos nada más. Se verificó la conferencia y comenzaron a discutir. Zwinglio, para poder precisar lo que se decía, escribió lo que su contrincante Melanchton decía y en seguida su contestación. Por fin llegó la conferencia general cuando Lutero y Zwinglio a la cabeza de sus respectivos amigos, tuvieron que enfrentarse. La primera cosa que hizo Lutero fue escribir con gis en el mantel de terciopelo las palabras: "Hoc Est Corpus Meum" y durante la plática constantemente hizo referencia a lo escrito. Al fin de la conferencia Lutero alzó el mantel delante de los ojos de sus contrarios y dijo: "Mirad, este es nuestro texto, ustedes no han podido alejarnos de él y no deseamos otras pruebas". Ante la terquedad de Lutero, Zwinglio lloró amargamente en presencia de todos. Parecía que la iglesia evangélica iba a ser dividida sobre la cuestión de la cena del Señor, pero Felipe de Hesse trabajó sin cesar y en la reunión de despedida, los dos partidos firmaron un documento de quince artículos, como base de la unión evangélica. Dijo Lutero en este importante documento estas palabras: "Aunque al presente no estamos de acuerdo sobre la cuestión de si el cuerpo y la sangre de Cristo están presentes corporalmente en el pan y el vino, ambos partidos que firman abrigarán un amor verdaderamente cristiano los unos para los otros y todos imploramos sinceramente al Señor que nos confirme por su Espíritu en la sana doctrina".

   En Septiembre de 1529 Carlos V desembarcó en Génova. Casi al mismo tiempo tres alemanes llegaron con seis caballos. Tenían la comisión delicada de entregar personalmente al Emperador la famosa protesta de Spires. Al cumplir su misión, uno dijo a Carlos: "Nuestra nación no obedece ningún decreto que esté basado en otra base que las Sagradas Escrituras".

   El 12 de Octubre el Emperador contestó: "La minoría debe someterse a los pasados decretos de la Dieta. Si el duque de Sajonia y sus aliados fueran contumaces, no faltarán medios para compelerles". Oyendo esto los delegados alemanes presentaron al Emperador la apelación que había sido formulada en Spires. Este acto llenó de asombro al secretario imperial, quien rehusó recibirla. Los delegados entonces la dejaron sobre la mesa. El secretario llevó la apelación a Carlos, quien mandó encarcelar a los enviados.

   Entró Carlos a Bologna el 5 de Noviembre. Llegó el Papa con toda su corte, Carlos simuló la humildad de un niño, cayó de rodillas y besó los pies del pontífice.

   Clemente VII quisó que Carlos constriñera a los Protestantes por la fuerza, pero el canciller Gathianara propuso que un concilio libre formulara un sistema de doctrina que todos pudieran aceptar. Pero el Papa, enojado, se opuso. Con todo, Carlos secundó la sugestión y el Papa prometió darle su consideración.


alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Inmobiliaria y Dominios
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón